México tiene una extraordinaria riqueza en zonas kársticas, algunas de ellas de importancia mundial, desde el sur hasta el noreste del país. En un contexto de creciente reconocimiento internacional hacia estos sistemas, impulsado por la reciente proclamación por la UNESCO del 13 de septiembre como Día Internacional de las Cuevas y el Karst, México se proyecta como un escenario crucial para convertir el Karst en una palanca de desarrollo integral mediante políticas participativas y estratégicas.
Las zonas kársticas son bellas y espectaculares formaciones geológicas creadas por la disolución de rocas solubles, como calizas y yesos, mediante el lento actuar del agua en su proceso de infiltración y corrosión. Ocultan intrincados sistemas de canales y cavernas en el subsuelo, caracterizados por la profusión de estalactitas y estalagmitas. En la superficie, muestran geoformas como las dolinas, conocidas en México como cenotes, o los lapiaces, también llamados roca viva o caliza expuesta, además de espectaculares monolitos o torres rocosas.
Enlace de consulta: https://www.unesco.org/es/articles/el-karst-mexicano-oportunidad-de-desarrollo-sostenible-fortalecida-ante-nuevo-impulso-global-de